El riguroso ajuste implementado por la SSN está forzando la salida de operación de varias empresas aseguradoras. Compañías como Boston Seguros, Caledonia y Escudo ya han cerrado sus puertas, mientras que Orbis se encuentra en liquidación.
A esto se suma el caso de La Nueva, que recibió una sanción de inhibición de bienes y la prohibición de emitir nuevas pólizas. Esta situación crítica se debe a juicios impagos, balances irregulares y problemas con los reaseguros, señales de una profunda inestabilidad que afecta a todo el sector. La preocupación principal ahora es el destino de los asegurados que quedaron sin respaldo y el posible impacto en la seguridad vial, ya que sus pólizas podrían carecer de validez.
El segmento de vehículos de uso intensivo, como taxis y autos que operan con plataformas digitales, es uno de los más afectados por esta crisis. La fragilidad de las aseguradoras, sumada al aumento del valor de los vehículos y repuestos, y a la creciente frecuencia de siniestros y juicios, está elevando exponencialmente los costos y riesgos. Un factor que agrava la situación son los juicios impulsados por los llamados "peritos locos", que consiguen indemnizaciones desproporcionadas de hasta $80 millones, poniendo en jaque la solvencia de las compañías. A su vez, el aumento en la cobertura de responsabilidad civil, duplicada por la SSN, incrementa aún más la presión financiera, lo que podría derivar en un mercado más concentrado y con menos opciones para los consumidores.


