El gobernador Axel Kicillof formalizó este lunes la creación del Fondo de Emergencia y Fortalecimiento de la Inversión Municipal (Fefim). Esta iniciativa, fruto de un acuerdo político con los intendentes, busca mitigar el impacto de la crisis económica y las tensiones financieras con el Gobierno Nacional. El programa garantiza un piso de $ 250.000 millones para los períodos 2026 y 2027, asegurando recursos críticos para que las comunas puedan regularizar atrasos de tesorería o sostener programas sociales y ambientales.
El financiamiento del Fefim provendrá del 8% de los recursos obtenidos mediante la emisión de deuda pública autorizada por la Legislatura. Dado que el Presupuesto 2026 contempla un endeudamiento superior a los $ 3,9 billones, el monto total a repartir entre los distritos podría escalar hasta los $ 317.200 millones. Este mecanismo fue la pieza clave de la negociación legislativa el año pasado, permitiendo al oficialismo obtener el aval para sus operaciones financieras a cambio de una coparticipación directa hacia las intendencias.
En cuanto a la metodología de distribución, el 70% de los fondos se asignará mediante el Coeficiente Único de Distribución (CUD), que pondera variables como población, superficie y capacidad tributaria. El 30% restante se canalizará a través de tres programas específicos: Transporte y Acceso Territorial, Infraestructura Municipal, y Cultura y Territorio. Cada municipio deberá optar por una sola de estas líneas de trabajo para garantizar la eficiencia en el uso de los recursos, beneficiando principalmente a distritos de gran escala como La Matanza, La Plata y Lomas de Zamora.
La medida surge en un contexto de asfixia fiscal para la Provincia de Buenos Aires, que en el primer trimestre de 2026 registró una pérdida de $ 282.554 millones en transferencias nacionales. Mientras la Casa Rosada dispuso anticipos financieros para doce provincias aliadas, Buenos Aires quedó excluida de ese auxilio. Según especialistas, este fondo provincial replica estrategias de gestiones anteriores para sostener la gobernabilidad en un escenario de recaudación en baja y un programa económico nacional enfocado estrictamente en el superávit fiscal.
