La carrera hacia las próximas elecciones presidenciales ya se juega en el terreno de las encuestas. Un estudio realizado a fines de agosto por la consultora Tendencias relevó la intención de voto de casi cinco mil electores bajo un hipotético escenario de segunda vuelta entre Javier Milei y Axel Kicillof.
Los resultados encendieron las alarmas en la Casa Rosada: el mandatario provincial se impondría con el 46,1% de los sufragios frente al 37,4% del actual presidente.
Esta brecha de 8,7 puntos en favor del peronismo se anticipa también en una eventual primera vuelta, donde el gobernador bonaerense lideraría por una mínima ventaja de 33,7% contra un 32,4% del oficialismo.
El informe advierte que esta ventaja de la oposición no se debe a un crecimiento genuino del peronismo, sino al desgaste acelerado de la imagen presidencial por el rumbo de la economía.
El bolsillo es el principal argumento de los encuestados, entre los cuales un 41,2% declaró de forma directa que no llega a fin de mes, mientras que un 22,4% admitió haber recortado gastos fijos para subsistir.
Asimismo, el pesimismo social se consolidó con un 46,2% de los consultados que prevé que la situación empeorará el año próximo, elevando la desaprobación general de la gestión libertaria al 62,4%.
Más allá de la polarización entre ambos dirigentes, el mapa político actual exhibe una fuerte crisis de representatividad que definirá el futuro electoral.
La mayor parte de los entrevistados, equivalente a un 31,2%, aseguró no identificarse con ningún espacio ni ideología de las propuestas.
Dentro del porcentaje que sí tomó partido, el espectro libertario y de derecha lidera con el 17,1%, seguido de cerca por la centroizquierda con un 13,8%.
Ante este panorama, el universo de votantes independientes y desencantados se convierte en el botín clave que tanto el oficialismo como la oposición necesitarán seducir para inclinar la balanza.
